ORIENTACIÓN Nº 1
El educador debe tener claridad, manejo y dominio de las categorías del conocimiento que están involucradas en su sector de aprendizaje o asignatura. En el caso de la construcción de instrumentos evaluativos derivados del procedimiento de prueba, es fundamental preguntarse una y otra vez ¿qué voy a evaluar? Para ello es necesario que se disponga del siguiente conjunto de categorías de carácter conceptual:
Logros conceptuales:
A) Conocimientos que comprenden diferentes niveles: información, relación, comprensión, etc.
B) Comprensión de conceptos y de sistemas conceptuales.
C) Capacidad de relacionar hechos, acontecimientos y conceptos.
ORIENTACIÓN Nº 2
El educador debe saber qué propósitos persigue la construcción de estos instrumentos evaluativos orales o de papel y lápiz. Para ello, cada evaluador tiene intenciones de por qué recogerá tal o cual información y cómo ella incidirá en la toma de decisión evaluativa. Cada educador debe interrogarse, sobre la base del planteamiento del reglamento interno y de su propio plan de evaluación, si las pruebas aplicadas estarán en función de:
A) Conocer los aprendizajes previos de los estudiantes
B) Conocer e interpretar resultados que le permitirán comenzar una nueva unidad o reformular algunas acciones o técnicas didácticas o, en último término, modificar los componentes de su propia metodología.
C) Adoptar los instrumentos evaluativos de papel y lápiz sólo en función de diagnosticar dificultades que él visualiza o constata de aquellos estudiantes o del grupo que al parecer está con deficiencias, retrasos o déficit pedagógico. Aquí tendrá que planificar una mayor cantidad de instrumentos de prueba más específicos o repetir nuevas evaluaciones.
D) La necesidad de que los instrumentos construidos sean funcionales, prácticos, breves y que se circunscriban al proceso o avance de los estudiantes.
E) Los instrumentos evaluativos de prueba determinan rápidamente los logros alcanzados y por ello la información debe ser devuelta oportunamente a los estudiantes.
ORIENTACIÓN Nº 3
Claridad en los objetivos o aprendizajes esperados que se van a medir. Si no hay claridad con los objetivos y éstos no son congruentes con los contenidos, técnicas, metodologías o actividades de aprendizaje, los instrumentos evaluativos de prueba pierden validez y confiabilidad. De hecho, los criterios por plantear, los indicadores y posteriores juicios evaluativos están estrechamente ligados a la formulación de objetivos de la planificación didáctica. La capacidad del educador para visualiza qué objetivos con sus respectivos indicadores son los más apropiados para construir instrumentos evaluativos de prueba es un paso técnico esencial en este tipo de procedimiento.
ORIENTACIÓN Nº 4
Tener la capacidad técnica de saber agrupar, clasificar, sistematizar y ordenar las preguntas que formula en función de los niveles de pensamiento que explícita e implícitamente expresan dichas preguntas. Algunas preguntas las agrupará en función de aquellos objetivos o indicadores que reclaman una rápida recuperación de la información y otras, seguramente, las tendrá que agrupar o clasificar de acuerdo con el grado de complejidad del nivel cognitivo que exigen tales preguntas. Agrupar y ordenar de acuerdo con los criterios e indicadores de cada una de las preguntas es la clave. Generalmente, el criterio denominado “de menor a mayor grado de dificultad de las preguntas” responde precisamente a esta acción técnica del educador. Su responsabilidad profesional está en poder determinar con acierto y precisión los niveles de pensamiento en que están ubicadas determinadas preguntas o ítemes.
La mayoría de las pruebas orales o escritas están en el área del pensamiento lógico y cognitivo. Por tanto, las taxonomías educacionales que debe manejar y ejercitar el educador están contempladas en este ámbito: en el dominio cognitivo. Sugerimos la siguiente tabla, que puede ser de utilidad para ordenar las preguntas y, a la vez, que el educador seleccione, sistematice y reflexione el amplio panorama cognitivo que implica desarrollar un pensamiento de calidad:
1)Conocimiento
¿Qué evaluar? Recuperación de información: conocimiento de hechos, fechas, eventos y lugares.
Preguntas: listar, definir, etiquetar, describir, nombrar.
2)Comprensión
¿Qué evaluar? Interpretar la información con palabras propias, comprensión de significados.
Preguntas: Interpretar, discutir, predecir, resumir, clasificar.
3)Aplicación
¿Qué evaluar? Aplicación de métodos, teorías, conceptos a nuevas situaciones.
Preguntas: aplicar, demostrar, mostrar, relacionar.
4)Análisis
¿Qué evaluar? Identificación de componentes, reconocer los componentes y sus relaciones.
Preguntas: analizar, ordenar, explicar, conectar, inferir, comparar, categorizar.
5)Síntesis
¿Qué evaluar? Generación del conocimiento adquirido. Uso de viejas ideas para crear otras nuevas. Organizar y relacionar el conocimiento de diferentes áreas. Perfilar conclusiones y predecir.
Preguntas: Integrar, modificar, inventar, diseñar, componer, planear, formular, organizar.
6)Evaluación
¿Qué evaluar? Emisión de juicios, valorar ideas y teorías, comparar y discriminar ideas, evaluar datos.
Preguntas: apreciar, juzgar, evaluar, defender, concluir, discriminar, recomendar.
ORIENTACIÓN Nº 5
Establecidos los objetivos, criterios, indicadores y niveles de pensamiento, el siguiente paso consiste en elaborar una tabla de especificaciones que permite ordenar y planificar en forma resumida e o los instrumentos de prueba por construir. Para ello se elabora una tabla de doble entrada: por un lado se establece la capacidad que se espera lograr del estudiante y, por otra parte, el contenido mediante el cual se evaluará esa capacidad. Se recomienda, en forma secuenciada, completar en dicha tabla de especificaciones los siguientes aspectos:
Establecer el número total de preguntas que tendrá la prueba.
Decidir cuáles serán las capacidades que van a ser evaluadas y ubicarlas en la tabla.
Determinar los contenidos.
Establecer un porcentaje (%) que se le dará a cada capacidad; por ejemplo, un 25% para el nivel de comprensión, un 35% para el nivel de análisis y un 40% para el nivel de aplicación.
Calcular el número de preguntas para cada dominio cognitivo.
Determinar la importancia que se le dará a cada contenido.
El educador debe tener claridad, manejo y dominio de las categorías del conocimiento que están involucradas en su sector de aprendizaje o asignatura. En el caso de la construcción de instrumentos evaluativos derivados del procedimiento de prueba, es fundamental preguntarse una y otra vez ¿qué voy a evaluar? Para ello es necesario que se disponga del siguiente conjunto de categorías de carácter conceptual:
Logros conceptuales:
A) Conocimientos que comprenden diferentes niveles: información, relación, comprensión, etc.
B) Comprensión de conceptos y de sistemas conceptuales.
C) Capacidad de relacionar hechos, acontecimientos y conceptos.
ORIENTACIÓN Nº 2
El educador debe saber qué propósitos persigue la construcción de estos instrumentos evaluativos orales o de papel y lápiz. Para ello, cada evaluador tiene intenciones de por qué recogerá tal o cual información y cómo ella incidirá en la toma de decisión evaluativa. Cada educador debe interrogarse, sobre la base del planteamiento del reglamento interno y de su propio plan de evaluación, si las pruebas aplicadas estarán en función de:
A) Conocer los aprendizajes previos de los estudiantes
B) Conocer e interpretar resultados que le permitirán comenzar una nueva unidad o reformular algunas acciones o técnicas didácticas o, en último término, modificar los componentes de su propia metodología.
C) Adoptar los instrumentos evaluativos de papel y lápiz sólo en función de diagnosticar dificultades que él visualiza o constata de aquellos estudiantes o del grupo que al parecer está con deficiencias, retrasos o déficit pedagógico. Aquí tendrá que planificar una mayor cantidad de instrumentos de prueba más específicos o repetir nuevas evaluaciones.
D) La necesidad de que los instrumentos construidos sean funcionales, prácticos, breves y que se circunscriban al proceso o avance de los estudiantes.
E) Los instrumentos evaluativos de prueba determinan rápidamente los logros alcanzados y por ello la información debe ser devuelta oportunamente a los estudiantes.
ORIENTACIÓN Nº 3
Claridad en los objetivos o aprendizajes esperados que se van a medir. Si no hay claridad con los objetivos y éstos no son congruentes con los contenidos, técnicas, metodologías o actividades de aprendizaje, los instrumentos evaluativos de prueba pierden validez y confiabilidad. De hecho, los criterios por plantear, los indicadores y posteriores juicios evaluativos están estrechamente ligados a la formulación de objetivos de la planificación didáctica. La capacidad del educador para visualiza qué objetivos con sus respectivos indicadores son los más apropiados para construir instrumentos evaluativos de prueba es un paso técnico esencial en este tipo de procedimiento.
ORIENTACIÓN Nº 4
Tener la capacidad técnica de saber agrupar, clasificar, sistematizar y ordenar las preguntas que formula en función de los niveles de pensamiento que explícita e implícitamente expresan dichas preguntas. Algunas preguntas las agrupará en función de aquellos objetivos o indicadores que reclaman una rápida recuperación de la información y otras, seguramente, las tendrá que agrupar o clasificar de acuerdo con el grado de complejidad del nivel cognitivo que exigen tales preguntas. Agrupar y ordenar de acuerdo con los criterios e indicadores de cada una de las preguntas es la clave. Generalmente, el criterio denominado “de menor a mayor grado de dificultad de las preguntas” responde precisamente a esta acción técnica del educador. Su responsabilidad profesional está en poder determinar con acierto y precisión los niveles de pensamiento en que están ubicadas determinadas preguntas o ítemes.
La mayoría de las pruebas orales o escritas están en el área del pensamiento lógico y cognitivo. Por tanto, las taxonomías educacionales que debe manejar y ejercitar el educador están contempladas en este ámbito: en el dominio cognitivo. Sugerimos la siguiente tabla, que puede ser de utilidad para ordenar las preguntas y, a la vez, que el educador seleccione, sistematice y reflexione el amplio panorama cognitivo que implica desarrollar un pensamiento de calidad:
1)Conocimiento
¿Qué evaluar? Recuperación de información: conocimiento de hechos, fechas, eventos y lugares.
Preguntas: listar, definir, etiquetar, describir, nombrar.
2)Comprensión
¿Qué evaluar? Interpretar la información con palabras propias, comprensión de significados.
Preguntas: Interpretar, discutir, predecir, resumir, clasificar.
3)Aplicación
¿Qué evaluar? Aplicación de métodos, teorías, conceptos a nuevas situaciones.
Preguntas: aplicar, demostrar, mostrar, relacionar.
4)Análisis
¿Qué evaluar? Identificación de componentes, reconocer los componentes y sus relaciones.
Preguntas: analizar, ordenar, explicar, conectar, inferir, comparar, categorizar.
5)Síntesis
¿Qué evaluar? Generación del conocimiento adquirido. Uso de viejas ideas para crear otras nuevas. Organizar y relacionar el conocimiento de diferentes áreas. Perfilar conclusiones y predecir.
Preguntas: Integrar, modificar, inventar, diseñar, componer, planear, formular, organizar.
6)Evaluación
¿Qué evaluar? Emisión de juicios, valorar ideas y teorías, comparar y discriminar ideas, evaluar datos.
Preguntas: apreciar, juzgar, evaluar, defender, concluir, discriminar, recomendar.
ORIENTACIÓN Nº 5
Establecidos los objetivos, criterios, indicadores y niveles de pensamiento, el siguiente paso consiste en elaborar una tabla de especificaciones que permite ordenar y planificar en forma resumida e o los instrumentos de prueba por construir. Para ello se elabora una tabla de doble entrada: por un lado se establece la capacidad que se espera lograr del estudiante y, por otra parte, el contenido mediante el cual se evaluará esa capacidad. Se recomienda, en forma secuenciada, completar en dicha tabla de especificaciones los siguientes aspectos:
Establecer el número total de preguntas que tendrá la prueba.
Decidir cuáles serán las capacidades que van a ser evaluadas y ubicarlas en la tabla.
Determinar los contenidos.
Establecer un porcentaje (%) que se le dará a cada capacidad; por ejemplo, un 25% para el nivel de comprensión, un 35% para el nivel de análisis y un 40% para el nivel de aplicación.
Calcular el número de preguntas para cada dominio cognitivo.
Determinar la importancia que se le dará a cada contenido.
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